«Sobre el Decreto Wert de destrucción de las especialidades»

Por Xavier Massó, presidente de SPES
Texto completo del proyecto de real decreto.
¿Por dónde empezar? La verdad es que se nos antoja muy difícil, más allá de la mera descripción, realizar algún comentario sobre un despropósito tan monumental como este nuevo «obsequio» que el laboratorio Wert, especializado en infaustos proyectos educativos, amenaza con perpetrar en forma de un nuevo decreto de especialidades docentes, cuyo borrador ha salido recientemente a la luz pública. Hasta podría decirse, si la cosa fuera para tomársela a broma, que nos encontramos ante alguno de aquellos estrambóticos «inventos del TBO», que los más mayores recordaremos sin duda, a cargo del atrabiliario Dr. Franz de Copenhague.Pero es que no es cosa de broma. El borrador de dicho decreto fulmina directamente y de un plumazo el principio de la especialidad del docente de secundaria y, consiguientemente, cercena las más mínimas garantías de que algún día podamos tener una enseñanza de calidad en este país. Y esto es muy grave.En realidad, el cuerpo del texto es un farragoso redactado burocrático-administrativo que prepara el terreno y la cobertura legal a los anexos. Unos anexos que, especialmente el III, el IV y el V, establecen las materias añadidas que se asignan a los cuerpos docentes de secundaria según la titularidad de su especialidad. Eso sí, hay ya en las disposiciones adicionales algunos previos que indican claramente cuál es el objetivo: acabar con la especialidad y convertir al profesor de secundaria en un generalista.

La disposición adicional séptima, por ejemplo, suprime las especialidades de Latín y Griego, que quedan fusionadas en una nueva «creación», Lenguas Clásicas y Cultura Greco-latina. O la décima, que nos saca de dudas sobre la utilización del masculino genérico: Todas las referencias -reza textualmente- al profesorado y a las titulaciones para las que en este real decreto se utiliza el masculino genérico deben entenderse aplicables indistintamente a mujeres y a hombres. Una aclaración tranquilizadora donde las haya, ya que de otra forma, acaso un lector desprevenido pudiera entender que, ante tanta intercambiabilidad, también el decreto refiriera a tan personales cuestiones. Tomemos pues nota: de momento, al menos, no.

Vayamos  a los anexos. El primero enumera las especialidades de los cuerpos docentes de ESO, Bachillerato y Formación Profesional. El segundo asigna las especialidades que tradicionalmente tenían asignadas. A partir del tercero, se establecen las nuevas materias que les caen en suerte a los titulares de las anteriores especialidades, que tendrán la obligación de impartir. Y aquí empieza el baile.

El profesorado de Filosofía deberá impartir también la nueva materia de Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial –ignoramos por ahora si se incluirán también contenidos de dicha materia en los temarios de oposiciones-; los profesores de Inglés, Francés y Alemán, deberán impartir también Lengua Española, a éstos, a su vez, y acaso como contrapartida, se les asigna ni más ni menos que Geografía e Historia, a cuyos titulares hasta ahora, se les adjudica Economía, Valores Éticos e Historia de la Música y la Danza. Los profesores de Dibujo deberán impartir también Artes Escénicas. Los de Matemáticas deberán impartir Biología y Geología, y en justa reciprocidad, los de dicha especialidad tendrán también que impartir Matemáticas. Siguiendo con la Biología, se asigna también a los profesores de Asesoramiento e Imagen Personal. ¿Para qué seguir?…

Hemos de reconocer que ignoramos cuál puede haber sido el docto criterio que las mentes pensantes del ministerio Wert/Gomendio habrán seguido para proceder a esta nueva taxonomía disciplinar. La verdad es que se nos escapa. Pero a la vista de los resultados, no es descartable aventurar como hipótesis de trabajo que haya sido por el método de tirar los dados, y allí donde caigan, ¡adjudicado!
En resumen y concluyendo, el mayor dislate pedagocrático que se ha perpetrado contra la enseñanza en este país desde la LOGSE. Punto final.

Publicado originalmente aquí.

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