1. Carta de don Enrique Castillejo y Gómez (19/11/2014):

«Estimados Sres,

Quisiera transmitirles que han llegado algunas quejas sobre sus comentarios acerca de los pedagogos en su web. Aunque evidentemente nos ampara la libertad de expresión, las instituciones con representatividad, debemos permanecer en la prudencia y exactitud de sus manifestaciones.

Cuando se refieren a “profesionales ajenos a la docencia como los psicólogos y pedagogos”, sobre los psicólogos no haré referencia alguna, no me cabe duda que no están totalmente de acuerdo con tal afirmación ya que, si de todas las titulaciones universitarias que concursan en secundaría, la pedagogía es la única ligada a la docencia, como estoy seguro que ustedes reconocen. Es decir, la biología, las matemáticas, ciencias sociales, música, tecnología, lengua española, química…son asignaturas impartidas por licenciados o graduados, si mayor formación docente que el extinto CAP y actualmente por un deficiente Máster. Y nos referimos a la formación docente en aspectos tales como metodología, didáctica, técnicas de control disciplinar y un buen número de aspectos, todos ellos emanados de la pedagogía. Cuanto menos, si somos sinceros, me reconocerán, que acusar a los pedagogos de ser ajenos a la docencia, es impropio de personas formadas y con aspiraciones a formar a los demás.

También es importante reconocer la enorme importancia de la orientación educativa, reconocida como un pilar básico del éxito de los mejores sistemas educativos del mundo, ligada tradicionalmente a la pedagogía, aunque concursada por otras titulaciones sin mayor formación que ninguna, de ahí parte del fracaso, claro que no imputable a la pedagogía sino a la normativa educativa española. No menor e incuestionable es nuestra labor en la atención a la diversidad que evita que alumnos, que anteriormente quedarían fuera del sistema educativo, hoy lo finalizan y tienen la oportunidad de seguir estudiando y finalmente estar plenamente integrado en la sociedad.

Quizá su confusión provenga de la promulgación de las diferentes leyes orgánicas de educación. Debo informarles que, y lo hago de forma categórica, en ninguna legislación, los pedagogos de forma conjunta, hemos participado en la redacción de las citadas leyes. En España, por desgracia, las leyes educativas han sido preparadas por agentes sin ningún tipo de formación pedagógica por la creencia generalizada que la docencia es aspecto fácil y al alcance de cualquier titulado, ya que al fin y al cabo sólo es enseñar.

Curiosamente, y ya que citan países de nuestro entorno en su web, muchos de ellos reconocen que su éxito educativo fue enseñar pedagogía a sus docentes, baste con mirar la hemeroteca internacional o las recomendaciones internacionales.

En conclusión, si entendemos la pedagogía, de forma simplificada y general, entiéndanme, como la ciencia que estudia la educación, no parece razonable que sigan manteniendo un comentario igual en su inexactitud como desconocimiento, que sólo empobrece su oferta.

Estoy seguro que ambos buscamos lo mismo. Docentes perfectamente formados para afrontar una etapa capital en la vida de los alumnos, con capacidad de liderarlos, no de enseñarles sino que aprendan, innovadores y por tanto con capacidad para reducir las enormes tasas de fracaso escolar y el bajo nivel demostrado en etapas superiores, que en algo tendremos responsabilidad.

En todo caso me pongo a su entera disposición

Enrique Castillejo y Gómez

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