Diario de campaña: día 9

Ya se ha pasado el ecuador de la campaña electoral, una campaña breve pero intensa.https://spesmurcia.files.wordpress.com/2014/11/34693330959.jpg?w=101&h=101 Y hoy hemos vuelto a Murcia, a visitar centros grandes y con solera, como el Licenciado Cascales, que fue el primero que visitamos esta mañana. No es plural mayestático, sino que he contado con la ayuda y compañía del secretario de SPES-Murcia. Se agradece, después de días de andar uno solo por esos centros de Dios.

A continuación el IES El Carmen, en su nueva ubicación. Luego, aprovechando el tiempo de los largos y únicos recreos, visita a dos centros cercanos, el Floridablanca y el Saavedra. En ambos hemos encontrado amigos y conocidos con los que hemos podido conversar. Alegría grande para mí encontrar una querida amiga en el Floridablanca, persona a la que no veía desde hace bastantes años. Lo mejor, el reencuentro; nada desdeñable, que nos apoyará y dará a conocer.

En estos centros tan grandes se nota otro ambiente. En el recreo de media hora, las salas de profesores casi vacías. Difícil encontrar quien te preste atención, aunque lo hemos intentado. Al menos se han distribuido trípticos y carteles que nos harán más visibles.

La mañana ha concluido en otro centro no lejano, el IES Ramón y Cajal. Se me ha vuelto a resistir el centro que está yendo a Patiño, pues he tenido que entregar trípticos y carteles a personas que los repartirán en dos centros, uno de Murcia y otro de Caravaca.

Mañana volvemos a Murcia. Quedan cuatro días de visitas a centros, que habrá que aprovechar bien y poner en ello toda la energía.

Por la tarde, un Círculo de Lectura, en Cartagena, sobre Ibn Arabi, que fue un gran viajero y un gran soñador (en el mejor sentido de esta palabra) y poeta.  Han quedado correos del sindicato por atender.

Me consta  que siguen este modesto diario bastantes personas. Al amable lector hay que darle siempre las gracias. Esa pequeña complicidad aligera los momentos de fatiga.

Ayer no cité bien de memoria una frase. Era: “Lo hice, porque no sabía que era imposible”. El ámbito de la posibilidad es enigmático; como el mundo, una realidad simbólica. El estado de la genuina perplejidad no está lejos de la verdadera comprensión, no está muy distante de la sabiduría.

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