Diario de campaña: día 14

Antes de acabar el día me dispongo a redactar estas líneas.https://spesmurcia.files.wordpress.com/2014/11/34693330959.jpg?w=101&h=101 Tienen su parte realista, descriptiva y sencilla, así como sus pensamientos o sugerencias, normalmente al final. Se escriben con las manos, la cabeza y el corazón; y van dirigidas a personas de corazón. Que aman la enseñanza y ponen su alma y su capacidad toda en ella.
Los dos institutos de Cieza han sido mi primer destino tempranero. Comenzando en el Diego Tortosa y siguiendo en Los Albares. El procedimiento es siempre similar: anunciarme en la conserjería, saludar y pedir permiso en dirección o jefatura, dirigirme a la sala de profesores… Pero cada instituto es peculiar y cada situación nueva. También el encuentro con los compañeros.
Luego el IES Villa de Abarán y después hacia Archena y Blanca, por las sinuosas carreteras que perfilan el bello paisaje del Valle de Ricote. Hacer caso al Tomtom me dejaba algo perplejo, pero me descubría unos parajes para mí desconocidos, que sin duda visitaré en otras circunstancias y que recomiendo al viajero curioso.
En Archena quería saludar al director del Vicente Medina. Acababa de salir y hube de esperar una media hora. Mereció la pena. Pude hablar con varios profesores al filo del recreo y conocer a una persona con cordialidad humana, como diría Confucio. Pese a sus instrucciones, imposible localizar a tiempo el IES Pedro Guillén. Ni Tomtom ni GPS del móvil (en el que no soy aún muy diestro); como era tarde, hube de tomar rumbo al último destino del día, Santomera.
Uno agradece que te pidan el programa, tomen el tríptico en mano e incluso se pongan a
leerlo en ese  momento. Como se agradecen las preguntas, sean éstas las que sean. Estamos en días previos a las evaluaciones, con exámenes que corregir y cansancio acumulado del trimestre más largo (además, las 20 horas pesan, no lo olvidemos).
Como recuerda Ortega, en la tradición japonesa se llama a nuestro bello mundo “un mundo de rocío”. Tenemos en nuestra vida la oportunidad de contemplarlo, apreciarlo, cuidarlo, leerlo… Seguramente, también sufrirlo en sus contrastes. Y empaparnos de su belleza y su magia, un encanto que parece que pasa y, sin embargo, también perdura. Alguna vez lo sabremos.

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