Evaluación por estándares en Murcia: un enfoque completamente equivocado

La implantación de la LOMCE supone unos cambios muy significativos en la organización de los centros y en el trabajo diario de los profesores. Se está pidiendo a los profesores que apliquen la nueva legislación sin apenas haber tenido tiempo para adaptarse a todos los cambios que ésta supone: los decretos de currículum de ESO y Bachillerato no fueron aprobados hasta el 2 y el 5 de septiembre, respectivamente. Sin ir más lejos, ni siquiera se han podido tomar decisiones adecuadas en materia de libros de texto: como la editoriales no conocían los decretos de currículo de Murcia, no han tenido tiempo de adaptar sus textos a la legislación murciana antes de que comenzara el curso.

Pero lo que se lleva la palma en comentarios y preocupaciones es “el tema de los estándares”. La pregunta entre los profesores este año es “¿cómo llevas los estándares?”. Y es que entre los profesores que han de aplicar la nueva legislación existe una gran confusión.

En general, desde SPES-Murcia creemos que se ha cometido un error monumental en el enfoque dado por esta Consejería de Educación a la evaluación por estándares que es, seguramente, uno de los puntos más “sensibles” del proceso educativo. Sin embargo, a punto de acabar la primera evaluación LOMCE en secundaria todavía no disponemos de una orden de evaluación (y, por lo que hemos visto, es muy de agradecer que así sea, la verdad).

El enfoque centra toda la atención y recursos en los famosos “estándares evaluables”, pero desde un punto de vista completamente erróneo e inoperativo. Se obliga a los profesores a programar y evaluar uno a uno todos los estándares de su materia, con las correspondientes adaptaciones pertinentes para cada alumno que lo precise, que no son más que especificaciones de los propios criterios de evaluación. Eso convierte la evaluación en un auténtico infierno burocrático, completamente inútil e inoperativo. Algo de lo que, antes siquiera que otros sindicatos, ya se alertó desde el Consejo Escolar de la Región de Murcia en su dictamen 11/2015, sobre el currículo de secundaria:

Este Consejo Escolar en su dictamen emitido sobre el proyecto de decreto por el que se establece el currículo de la Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, actualmente vigente, se pronunció en contra de todo aquello que pudiera significar incremento de la carga burocrática a la que está sometido el profesorado en los últimos tiempos, lo que constituye una reivindicación habitual de este colectivo pues considera que puede hacer que se resienta su tarea profesional. 
De igual forma, y en relación con el presente Proyecto de Decreto por el que se establece el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, sometido a dictamen de este Consejo, mantenemos el mismo criterio de que las nuevas normas deberían reducir todo lo posible las tareas de índole administrativa que actualmente tiene que realizar el profesorado. Por el contrario, consideramos que estas tareas se ven incrementadas con el presente proyecto de decreto, pues a las actuales se añaden los estándares de aprendizaje, los perfiles competenciales o de materia (todas las materias que contribuyen a una competencia y todas las competencias a las que sirve cada materia), los instrumentos para evaluar dichos estándares o los indicadores de logro del proceso de enseñanza y de la práctica docente que se deben utilizar para la evaluación por parte de los departamentos y equipos docentes, lo que constituye una mayor carga para el profesor sin garantizar un mejor aprendizaje de los alumnos (Consejo Escolar de la Región de Murcia, dictamen 11/2015 sobre el currículo de ESO) 

Este exceso de burocracia a la hora de evaluar no es operativo. Esto no es una mera apreciación subjetiva. Supongamos un profesor que tiene 9 grupos de 30 alumnos por aula y que en cada grupo debe evaluar una media de 40 estándares: en un curso debe evaluar con “objetividad” 10800 estándares. Es un disparate.

La Consejería ha tratado de desarrollar una aplicación informática, @Nota, para poder llevar a cabo este proceso. Pero sólo consigue incrementar exponencialmente la burocracia, el papeleo (aunque en soporte digital) y hace prácticamente imposible un proceso educativo adaptado a la realidad del alumno.

Esta forma de evaluar puede dar fácilmente lugar a entender la tarea de educación al modo de la producción industrial, obviando la tremenda complejidad del proceso y la cantidad ilimitada de variables no controlables que intervienen en el proceso educativo (inteligencia, voluntad, familia, economía, carácter, interacción, complejos, hormonas, edad, sexualidad, miedos paternos, educación previa, etc.) Por no hablar de cómo esta evaluación tan burocratizada supone un menoscabo sutil, pero grave, de la autoridad del profesor, induciéndolo a ser un mecánico registrador de datos.

Por otra parte, creemos que se da lugar a una gran arbitrariedad al permitir que cada departamento de cada centro defina qué estándares son básicos y cuáles no (también en esto ya el Consejo Escolar de la Región alertó sobre ello al tramitar el currículo de primaria, que establece la misma distinción). No va a ser lo mismo obtener un aprobado en un centro que en otro. No se va a preparar igual a unos alumnos que a otros. Sin embargo, el examen de final de etapa sí va a ser igual para todos.

Por no hablar de la enorme carga de trabajo y de recursos que supone, en detrimento de todo el proceso, y no compensada de ninguna manera.

Por todo ello, creemos que es de justicia que las autoridades educativas de la Región de Murcia se replanteen seriamente el proceso y que se trate de enfocar el importantísimo asunto de la evaluación de una manera racional, sensata, lógica y basada en la experiencia de los profesionales que están a pie de aula.

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