Convocatoria de reunión para simpatizantes y amigos de SPES-Murcia: 11 de marzo, 18.30, IES Alfonso X el Sabio, Murcia

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Apreciado compañero:

El motivo de la presente es invitarte a la reunión para simpatizantes y afiliados (en potencia) de SPES que tendrá lugar el próximo miércoles, 11 de marzo, a las 18.30 h., en el IES Alfonso X el Sabio, en Murcia. En dicha reunión pretendemos dar a conocer los elementos principales del proyecto de este nuevo sindicato a todos aquellos profesores de enseñanza secundaria de la Región de Murcia que tuvieran el interés de participar en él.

A pesar de la florida retórica pedagógica que impregna la legislación educativa y los discursos de tantas autoridades oficiales en la materia de España y de la Región desde hace varias décadas, llenos de grandes palabras, irrenunciables principios, primerísimos objetivos, gravísimos reconocimientos del valor de la educación (y bla, bla, bla…) la escuela, y particularmente la secundaria, prístinamente concebida como un espacio para la enseñanza y el aprendizaje de las diversas especialidades que la integran, a pesar de contar con profesionales dedicados y bien preparados, corre el grave riesgo de acabar convertida en un cuchitril que no pase de ofrecer un mero servicio asistencial de guarda y custodia, o de ocio y tiempo libre para muchachos y muchachas de 12 a 18 años. Aunque, por supuesto, la primera víctima de todos estos cambios, qué duda cabe, es el alumno, en esta transformación no ha sido menos dramática la imposición del nuevo papel que al enseñante se le atribuye, exigiéndosele cumplir con funciones que nada tienen que ver con su vocación ni con su preparación.

Son muchas las formas en las que los profesores pueden cumplir con el ineludible y muy legítimo deber de denuncia de esta situación, pero se echa en falta que esto no se haga a través una asociación profesional de docentes de enseñanza secundaria. Por otra parte, tampoco puede negarse que pocos vehículos pueden ser más apropiados para introducir propuestas de mejora en el debate público o en los espacios apropiados de toma de decisiones que a través de una organización sindical. Estos son los dos objetivos primeros y más fundamentales de la recién nacida SPES.

Habida cuenta de la situación, es claro que los obstáculos a los que una asociación recién nacida como SPES ha de hacer frente para cumplir con sus fines son formidables. Y, por supuesto, es absurdo pensar que el alcance de dichas metas esté a la mano de los profesores. Pero si de los profesores no nace ese impulso, entonces, ¿de quién? Si los profesores no nos creemos nuestro grave deber como enseñantes, ¿en qué situación nos pondremos a mendigar las migajas de la solución que nos apliquen otros? Huelga decirlo, aquí no sobra nadie. Todos hacemos falta. Te esperamos.

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Correspondencia

1. Carta de don Enrique Castillejo y Gómez, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Pedagogos y Psicopedagogos de España, que hizo llegar al sindicato SPES para “transmitir que habían llegado algunas quejas” (19/11/2014).

2. Respuesta de Francico Martínez Albarracín, presidente de SPES-Murcia, a la carta de don Enrique Castillejo.

3. Réplica de don Enrique Castillejo y Gómez a la respuesta de Francisco Martínez Albarracín.

3. Réplica de don Enrique Castillejo y Gómez a la respuesta del presidente de SPES-Murcia (20/11/2014):

Apreciado D. Francisco,

Sólo unas breves notas a modo de respuesta. En primer lugar les deseo suerte en sus elecciones y por supuesto estaría encantado de profundizar en nuestras diferencias. Agradecerle también su tono pero observarle unos cuantos apuntes.

Como institución que representamos a toda la profesión (como ordena la legislación de Colegios Oficiales y Consejos Generales) respondemos a las diferentes quejas que nos vienen, como he dicho, no sólo de los señores colegiados.

Su extrañeza, que la puedo llegar a comprender, también se debe a la concepción que todo lo que se publica, sólo por el mero hecho de haber sido, merece un crédito. En las obras que usted comenta, todo dicho desde el respeto, son opiniones más o menos argumentadas objetivamente, las menos, y más tendentes a la subjetividad sin mayor demostración del hecho que la mera opinión personal. Tanto es así que, erróneamente, se atribuye a la pedagogía la corriente constructivista, de donde LOGSE bebió, siendo ésta, una corriente psicológica, que ya en aquellos años advertimos los pedagogos de sus efectos perversos. Cabe recordar que la Ley de 1970, sí tenía una fuerte carga pedagógica, y hoy, nadie, puede discutir, el enorme avance que significó.

Efectivamente estoy con usted que en los últimos años hemos visto una verborrea “pedagógica” que curiosamente nada tiene que ver con nosotros. Prueba de ello es que cualquier neófito en el tema, sin ni tan siquiera ser pedagogo, ha instruido sobre la materia, en un claro caso de intrusismo profesional, que combatimos como podemos. Por tanto, a lo que ustedes llaman principios pedagógicos, en nada se pueden atribuir a la pedagogía, pues pertenecen  a fantasías sobre el tema que, le insisto, nada tiene que ver la pedagogía.

Lo que está claro, y en algo los docentes tendrán que ver, que la educación en España está devastada.

Recuerdo que, a colación de su conferencia, un alto cargo del Ministerio finlandés de educación, reconoció que lo mejor que habían hecho era enseñar pedagogía a sus docentes, y tan mal no les va.

A relación, con todos mis respetos, al muy viejo debate acerca de qué me tienen que enseñar a mi cómo enseñar mi disciplina, recordarle que, por ejemplo en cirugía, estos reciben formación de técnicas quirúrgicas por profesionales no disciplinares; es decir, a modo de ejemplo, el cardiólogo acepta sin mayor temor que un formador no cardiólogo le forme en una técnica de quirófano. Aterrizados ya en educación de nuevo, y de nuevo como un mero apunte, un pedagogo, puede explicar a un matemático cómo programar sus sesiones, en qué sentido y cómo evaluar para obtener mejores resultados, no sólo en los conocimientos que usted apunta, sino en la competencia que le haga mejor educando en el futuro. Y nada tiene que ver esto con las matemáticas. Este es un debate, insisto que desde el respeto, muy superado en todo el ámbito internacional.

Sobre los orientadores, recordarle que la legislación acerca de sus competencias es clara. Otra cosa sea su aplicación, de la norma, que no es para estar orgulloso. Pero de nuevo le insisto que, en los países más avanzados, la dotación en orientación multiplica por cinco a la española. Y tan mal no les va.

Pero el modelo de profesorado que ustedes parecen defender, tampoco ha dado los resultados que insinúan porque, entre usted y yo, por mucho que se modifiquen las leyes, la práxis docente no se ha visto modificada, por lo que este discurso tampoco tiene visos de ser defendido con la objetividad necesaria. Y basarse en la experiencia es un tanto peligroso, ya que treinta años de ejercicio profesional, no significan necesariamente treinta años de experiencia, como seguro que convenimos.

En definitiva, para no alargar más de lo necesario el tema, tampoco estamos tan alejados. Seguro que su organización estará de acuerdo que la mejora docente debe existir y, alejar a falsos profetas también. Pero le doy por seguro que, con la adecuada formación pedagógica, y digo bien, adecuada, ni más ni menos, los alumnos españoles estarían en mejores condiciones de competir con sus homólogos extranjeros.

Como en todo, educamos para la vida, en sentido amplio. Educamos para forjar los mejores profesionales y magníficos ciudadanos. Si sumamos esfuerzos, bien argumentados como les decía, seguro que salimos ganando.

Sería un placer departir esto después de su proceso electoral. Sólo solicitarle que en su discurso, al menos, diferencien de lo que es pedagogía a lo que no. Como en medicina hay que diferenciar a los curasantos y médicos.

Muy cordialmente

2. Carta de respuesta de don Francisco Martínez Albarracín, presidente de SPES-Murcia (20/11/2014)

Estimado Sr.:paco1

En primer término quisiera agradecerle el tono cortés que emplea para dirigirse a nosotros para manifestar su discrepancia. Contrasta notablemente con el que alguno de sus colegas suele emplear cuando nos interpelan.

En segundo lugar, no puedo sino agradecerle que se haya fijado en nuestro joven sindicato. SPES, Sindicato de profesores de Enseñanza Secundaria tiene en Murcia menos de un mes de vida. Por eso, nos alegra que la exposición de nuestras ideas haya suscitado interés a nivel nacional.

Junto a nuestra gratitud tengo que transmitirle también mi extrañeza y mi discrepancia.

Extrañeza por un doble motivo. En primer lugar y más simple porque no decimos nada que no esté dicho y publicado ya en cualquiera de los sindicatos de nuestra federación a los que remiten sendos enlaces en nuestra misma web. Lo mismo habría que decir respecto a la enorme cantidad de ensayos, artículos de prensa y pensamiento y demás material referenciado por nosotros. Ya le digo que me extraña que una institución como la que usted representa haya elegido como objetivo a la más reciente de las organizaciones y no a la federación en su conjunto, lo que sería más coherente.

Quizá ocurra que quienes le han informado no se hayan visto con solvencia intelectual para confrontar argumentos con nosotros, lo cual es coherente con el hecho de que nos atribuyen planteamientos que no soy capaz de localizar en nuestra web. Más bien da la impresión de que sus informadores se han precipitado y, más que los enlaces o los textos, han leído sus ideas previas sobre lo que pretendidamente nosotros decíamos. Permítame que le ponga sólo un ejemplo de entre los muchos errores que veo en su amable carta.

Dice usted: “Debo informarles que, y lo hago de forma categórica, en ninguna legislación, los pedagogos de forma conjunta, hemos participado en la redacción de las citadas leyes. En España, por desgracia, las leyes educativas han sido preparadas por agentes sin ningún tipo de formación pedagógica por la creencia generalizada que la docencia es aspecto fácil y al alcance de cualquier titulado, ya que al fin y al cabo sólo es enseñar”.

Con lo cual parece dar a entender que nosotros afirmamos que las leyes han sido hechas por pedagogos y, lógicamente, se apresura a sacarnos del error. Permítame que corresponda a su amabilidad sacándole a usted de su error. Lo que literalmente decimos es:

“El deterioro actual de nuestro sistema educativo es el resultado de la aplicación de principios pedagógicos de dudosa sol­vencia intelectual en cuya elaboración los profesores, los únicos autorizados, nunca intervinieron”.

¿Decimos algo de los pedagogos? No. Sólo si, como parecen creer algunos de sus colegas, se parte del prejuicio de que los principios pedagógicos se “encarnan” única y exclusivamente en la persona del pedagogo podría interpretarse algo así. Aprovecho para decirle que me parece que hacen un flaco favor a su profesión quienes se autoproclaman expertos en “aprender a aprender”, convivencia, metodologías,… y luego no son capaces de interpretar correctamente un texto breve y sencillo como el que le refiero.

Ahí, como queda patente, no decimos nada de los pedagogos. Decimos, eso sí, que los principios pedagógicos (no los pedagogos) son endebles (y en su texto nos da la razón) y, en segundo término, que ahí, en esos principios y en esas leyes no hemos estado los profesores especialistas que ya usábamos métodos y didácticas adecuadas a nuestras materias por lo menos desde la sofística y Sócrates.

Llego, así, al elemento de su afable misiva en la que me alegra poder decir que, abiertamente discrepo. No me alegra discrepar, incluso lo siento. Me alegra, y mucho, que las cosas estén claras.

Y lo que está claro es que usted, y la asociación que representa, tiene una concepción de la enseñanza totalmente distinta a la que yo y mi organización representamos. Y me alegra vivir en un contexto en el que cada uno pueda defender sus tesis. Nosotros exponemos nuestras ideas a los profesores de instituto y les pedimos que nos voten para poder impulsar un modelo educativo articulado sobre la transmisión del saber, transmisión que llevan a cabo los profesores especialistas. Y esa es la idea de enseñanza que postulamos.

Nos parece un dislate que alguien que no sabe una materia (sea música, filosofía, química o cualquier otra) pretenda que puede enseñar al profesor especialista a enseñar a los alumnos. Pretender organizar la enseñanza en torno a ideas como “enseñar a enseñar” o “aprender a aprender” nos parece una vaciedad. No nos parece ni siquiera serio que quien no sabe de música pretenda que puede enseñar al profesor de música cómo transmitir la forma sonata o, como afirmaba D. Francisco Rodríguez Adrados, cómo alguien que no sabe griego puede pretender formar a un filólogo en un CAP, Master o como se le quiera llamar; lo mismo podríamos decir de la matemáticas, la química y, en general, para cualquier saber que tenga un contenido transmisible.

Si, en vez de confiar en informadores que han mostrado ser poco fiables, se toma usted la molestia de visitar nuestra web (o la de la federación SPES), podrá comprobar que esa discrepancia está expresada con tanta claridad como cortesía, que pedimos (noveno de nuestros diez puntos de ideario) que se “definan con claridad las competencias del orientador”. No pensamos, como se nos ha atribuido a la ligera, que los pedagogos hayan de ser expulsados: decimos que, al igual que todo el personal que trabaja en un centro escolar, han de contar con un elenco nítido de cuáles son sus tareas. Pensamos, además, que eso redundará en su propio beneficio al ponerlos en condiciones de prestar un servicio que, a nuestro juicio, no ha de consistir en suplir al profesor especialista en su materia ni inmiscuirse en cómo ha de impartirla pues quien sabe es quien tiene los conocimientos específicos y el criterio ha de ser, como en cualquier otra profesión, los resultados comprobables: el nivel de conocimientos que han adquirido sus alumnos.

Tengo suficiente edad como para recordar que cuando empecé a impartir clases de mi especialidad, ciertamente sólo sabía mi disciplina y el hecho de enseñarla era algo nuevo y distinto (no tanto como pretenden algunos, después de haber asistido como alumno a las aulas durante casi toda mi vida y ser yo mismo hijo de profesor de instituto) pero novedoso, sí. Encontré orientación en profesores de mi especialidad con más experiencia: se aprende a enseñar gracias a la experiencia (de la que el joven carece) del profesor de la misma especialidad. Y no de otro modo. De otro modo caemos en el peligro de complicar las metodologías, incrementar las burocracias y necesitar más tiempo y esfuerzo para rellenar un boletín de notas que para leer a Aristóteles en griego. Y es más agotador y frustrante.

Reitero mi gratitud al tiempo que me ofrezco para dialogar sobre nuestras distintas concepciones de la enseñanza cuando usted lo juzgue de interés. Sobre lo que pensamos y afirmamos, no sobre lo que “dicen que decimos”. Ahora mismo estamos en plena campaña electoral: las elecciones son el 4 de diciembre y nos enfrentamos no sólo al desencanto que ha hecho mella entre el profesorado sino a parte de sus causantes: unos estilos sindicales que provienen de una concepción ideológica decimonónica y unas prácticas sindicales propias del siglo pasado.

Nosotros somos una alternativa de este siglo, sin lastres ni compromisos adquiridos, con una idea de que la enseñanza en los institutos debe basarse en la preeminencia de los profesionales especialistas, que eso es un profesor de Secundaria. Estamos, como le digo, muy ocupados intentando hacer llegar este mensaje a los profesores murcianos. No obstante, si usted lo desea, procuraré sacar tiempo para dialogar sobre nuestras ideas.

Atentamente,

Francisco Martínez Albarracín

Presidente de SPES-Murcia

1. Carta de don Enrique Castillejo y Gómez (19/11/2014):

«Estimados Sres,

Quisiera transmitirles que han llegado algunas quejas sobre sus comentarios acerca de los pedagogos en su web. Aunque evidentemente nos ampara la libertad de expresión, las instituciones con representatividad, debemos permanecer en la prudencia y exactitud de sus manifestaciones.

Cuando se refieren a “profesionales ajenos a la docencia como los psicólogos y pedagogos”, sobre los psicólogos no haré referencia alguna, no me cabe duda que no están totalmente de acuerdo con tal afirmación ya que, si de todas las titulaciones universitarias que concursan en secundaría, la pedagogía es la única ligada a la docencia, como estoy seguro que ustedes reconocen. Es decir, la biología, las matemáticas, ciencias sociales, música, tecnología, lengua española, química…son asignaturas impartidas por licenciados o graduados, si mayor formación docente que el extinto CAP y actualmente por un deficiente Máster. Y nos referimos a la formación docente en aspectos tales como metodología, didáctica, técnicas de control disciplinar y un buen número de aspectos, todos ellos emanados de la pedagogía. Cuanto menos, si somos sinceros, me reconocerán, que acusar a los pedagogos de ser ajenos a la docencia, es impropio de personas formadas y con aspiraciones a formar a los demás.

También es importante reconocer la enorme importancia de la orientación educativa, reconocida como un pilar básico del éxito de los mejores sistemas educativos del mundo, ligada tradicionalmente a la pedagogía, aunque concursada por otras titulaciones sin mayor formación que ninguna, de ahí parte del fracaso, claro que no imputable a la pedagogía sino a la normativa educativa española. No menor e incuestionable es nuestra labor en la atención a la diversidad que evita que alumnos, que anteriormente quedarían fuera del sistema educativo, hoy lo finalizan y tienen la oportunidad de seguir estudiando y finalmente estar plenamente integrado en la sociedad.

Quizá su confusión provenga de la promulgación de las diferentes leyes orgánicas de educación. Debo informarles que, y lo hago de forma categórica, en ninguna legislación, los pedagogos de forma conjunta, hemos participado en la redacción de las citadas leyes. En España, por desgracia, las leyes educativas han sido preparadas por agentes sin ningún tipo de formación pedagógica por la creencia generalizada que la docencia es aspecto fácil y al alcance de cualquier titulado, ya que al fin y al cabo sólo es enseñar.

Curiosamente, y ya que citan países de nuestro entorno en su web, muchos de ellos reconocen que su éxito educativo fue enseñar pedagogía a sus docentes, baste con mirar la hemeroteca internacional o las recomendaciones internacionales.

En conclusión, si entendemos la pedagogía, de forma simplificada y general, entiéndanme, como la ciencia que estudia la educación, no parece razonable que sigan manteniendo un comentario igual en su inexactitud como desconocimiento, que sólo empobrece su oferta.

Estoy seguro que ambos buscamos lo mismo. Docentes perfectamente formados para afrontar una etapa capital en la vida de los alumnos, con capacidad de liderarlos, no de enseñarles sino que aprendan, innovadores y por tanto con capacidad para reducir las enormes tasas de fracaso escolar y el bajo nivel demostrado en etapas superiores, que en algo tendremos responsabilidad.

En todo caso me pongo a su entera disposición

Enrique Castillejo y Gómez