Un psiquiatra alerta de que usar tabletas en el colegio dificulta el aprendizaje y la concentración

 

El debate sobre los efectos de la tecnología digital en los niños y adolescentes sigue concitando la atención de padres, educadores y expertos. El uso precoz de teléfonos móviles por parte de niños, el consumo abusivo de televisión y la introducción de tablets y otras tecnologías como método educativo en los colegios está generando grandes controversias por las consecuencias que pueden tener sobre los más pequeños.

El psiquiatra alemán Manfred Spitzer es un experto sobre los efectos de la tecnología digital en la educación. Autor de entre otros libros como Demencia Digital (Ediciones B), es licenciado en Medicina, Psicología y Filosofía obteniendo a continuación una cátredra en Psiquiatría. Es además el director de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm y el Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje.

En una entrevista en La Contra de La Vanguardia  se muestra muy contundente a la hora de asegurar que la Unión Europea debería prohibir estos aparatos en los colegios afirmando que perjudica el aprendizaje. Un análisis similar hace de móviles, televisión y videoconsolas:

-Usted habla de “demencia digital”: ¿Lleva móvil, doctor?
-Claro, porque soy mayor y sé usarlo lo justo, pero los niños no. Por eso no he dejado a mis hijos que lo tuvieran hasta los 18 años y hoy que tienen 20 me lo agradecen.

-Si sus hijos lo hubieran podido usar, ¿no serían hoy mejores profesionales?
-Hay evidencias científicas de que no. ¿Sabe por qué Bill Gates o Steve Jobs triunfaron?

-¿…?
-Porque tuvieron una excelente educación analógica que les preparó para ser innovadores.

-¿Con ordenadores en sus aulas, smartphones y iPads no hubieran sido aún mejores?
– Al contrario, el uso de esos aparatos retrasa la madurez de niños y adolescentes, y les impide concentrarse y aprender. Lo mejor para enseñar es leer, escribir, tomar notas, trabajar con el profesor: ¡eso es tecnología punta pedagógica!

-¿Por qué está tan seguro?
-Soy psiquiatra y neurocientífico y no doy opiniones, sino que he recogido pruebas durante años sobre los efectos de la introducción de la tecnología digital en las aulas que demuestran que perjudica al aprendizaje.

-¿No permiten dedicar el cerebro a otras tareas al liberarlo de la memoria rutinaria?
-El cerebro humano no es un disco duro que tiene una capacidad de almacenar X gigas de datos. No funciona así. Al contrario, si usted habla cinco lenguas, le será mucho más fácil aprender otra que a alguien que sólo sepa una.


Spitzer es autor de Demencia Digital-Cuanto más sabes, más fácil es aprender.
-Porque el cerebro no almacena datos, sino que los procesa. Es un conjunto de redes neuronales que, al conectarse, utilizan la información que está en ellas. Por eso, cuanto más cosas sepa usted, más puntos de conexión tiene la red de su cerebro y más fácil es establecer nuevos.-Y, al contrario: cuanto más vacío está un cerebro, más cuesta llenarlo.
-Porque el cerebro funciona al revés que la memoria de un ordenador. Si usted sabe matemáticas, le será más fácil aprender física.

-¿Usar Google en el cole dificulta a los niños establecer esa base de aprendizaje?
-Si usted graba la clase del profesor directamente en un archivo de ordenador, su mente, se lo aseguro, no aprende nada, porque no establece conexiones. Si los chicos usan Google y lo que encuentran no establece relación con lo que ya sabían, tampoco aprenden nada. Necesitan que alguien vaya estructurando lo que aprenden.

-Pues invertimos fortunas en ordenado- res escolares, iPads y tecnología digital.
-No sólo es tirar el dinero, sino que además es contraproducente. Los niños y adolescentes necesitan un buen educador sobre todo; toda esa tecnología sólo les distrae y les retrasa. Es triste ver niños smombies (zombies con smartphone) aislados de todo mirando su pantallita.

-Pero veo que usted lleva un ordenador.
-Porque soy un adulto y ya tengo una base que me dio una escuela en la que no tenía ordenadores, pero sí cuadernos, bolígrafos, pizarras y, sobre todo, un buen profesor que fue dándome estructuras sobre las que he ido construyendo lo que sé. Ahora sí que un ordenador y un smartphone me ayudan en tareas rutinarias siempre que no abuse de ellos.

-¿Veía usted la tele en casa de niño?
-No, y con mis hijos tampoco. Y me lo agradecen: mientras crecían leíamos juntos y comentábamos libros; hablábamos de mil cosas; compartíamos experiencias, y nos hemos ahorrado muchas horas de telebasura. La tele causa obesidad, depresión, insomnio…

-Hasta ahora sólo decían que estupidez.
-También. Mis hijos han crecido más sanos y listos sin televisión y yo, también.

-Algún informativo también instruye.
-En conjunto, la tele nos quita mucho más de lo que nos da. Le aseguro que en mi familia no la hemos echado de menos.


Spitzer afirma que las pantallas frenan el aprendizaje de los niños-¿Y la PlayStation?
-También hace perder el tiempo a los niños y les aísla de los demás. Lo triste es que en los colegios, las grandes multinacionales tecnológicas han conseguido que esa juguetería digital absurda se confunda con habilidades. Las corporaciones han ganado billones y nuestros jóvenes han perdido neuronas y oportunidades.-Por ahora, esas habilidades digitales no dan a los jóvenes más empleo y sueldo.
-Porque en realidad son muy secundarias y sólo sirven por sí solas para trabajos de tercera y mal pagados. Forman consumidores, pero, a la hora de la verdad, las habilidades que sí se requieren en un buen empleo se adquieren interactuando con los demás; aprendiendo juntos: leyendo, escribiendo y trabajando en equipo.

-¿A qué edad la tecnología digital cree usted que deja de frenar el aprendizaje?
-Mire, un smartphone no es diferente de un automóvil: ¿y verdad que no pone al volante a su hijo de doce años? Pues con un móvil y el acceso a internet, sus hijos también pueden aprender a matar y exponerse a criminales de los cinco continentes. Pero, sobre todo, pueden perder mucho precioso tiempo de formación.

-Hoy mis alumnos en la universidad estaban tuiteando. ¿Les dejo o les digo algo?
-Yo a los míos los echo de mis clases si sacan el móvil. Si quieren tuitear, que se queden fuera.

-¿Y si son estudiantes multitarea?
-Hay experimentos sólidos que demuestran que ni siquiera las mujeres son multitarea. Nadie lo es. Con un buen profesor en clase y ganas de aprender, lo demás sobra.

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Inger Enkvist: “Hoy las escuelas son guarderías para adolescentes”

“No hay ningún indicio de infelicidad generalizada entre los estudiantes con alto rendimiento escolar”

“Las chicas musulmanas europeas ven en el estudio un modo de escapar al control de sus familias”Inger Enkvist, en una imagen de archivo.

“Conozco Cataluña y allí la educación ha sido obviamente el instrumento principal para el nacionalismo”

11/11/2016 03:58

Su discurso no casa muy bien con los recientes entusiastas de la nueva educación, la que cree que los niños se aburren en clase por culpa de un sistema que no ha cambiado tan rápido como la tecnología. O sea, muchos de los acólitos del educador británico Sir Ken Robinson, los que piensan que los niños ya no pueden permanecer sentados en clase, los que creen que los colegios matan la creatividad, los que abominan de una mínima memorización.

Además, para los que confían en que un pacto educativo de todos los partidos es la panacea para los problemas de fracaso escolar que padecemos, Inger Enkvist no trae buenas noticias: quizás es más cuestión de lo que se respira en el ambiente, en casa, que en la letra pequeña de una nueva ley, como han demostrado los distintos estudios de los que ella se hace eco en La buena y la mala educación sobre distintas comunidades de inmigrantes por todo el mundo. Es incómodo pero, ¿por qué los descendientes de chinos lo hacen mejor que los de mexicanos en California con exactamente el mismo sistema educativo?

En España, hace años, la llamaron para escuchar su opinión sobre la ley catalana de Educación. Allí, en el Parlament, habló de resultados de la educación diferenciada entre niños y niñas. Pero un parlamentario de Esquerra le dijo que los colegios femeninos y masculinos en este país eran un símbolo de la Iglesia y de la dictadura. Quizás por eso, porque sabe lo fácil que se embarra aquí el debate, Enkvist se muestra cauta a la hora de abordar algunos asuntos. De los otros… aquí está ella.

Cuando lee o escucha que hay que cambiar la educación porque seguimos dando clase como en el siglo XIX, antes de que existiera Google, una de las frases más recurrentes entre los gurús de la nueva educación, ¿qué piensa?
Eso lo dice alguien que no es educador. En la educación de base, fundamentalmente la obligatoria hasta los 16 años, lo que necesitan aprender los alumnos no tiene que ver con Internet. Necesitan lengua, matemáticas, geografía, historia… Necesitan convertirse en buenos lectores con un amplio vocabulario y una sólida base de conocimientos generales sobre el mundo. Para conseguir esto, Internet es más una distracción que una ayuda. Internet les va a servir después de conseguir esa formación de base. Es magnífico para la persona que ya tenga conocimientos y necesite comprobar un dato o la ortografía de un nombre. Para sacar provecho de la Red, el usuario debe saber formular una pregunta y evaluar la respuesta, y eso no es el caso del alumno promedio. Se podría hablar también de un error de percepción. Hay mucho material en Internet, es cierto, pero el problema del educador de hoy no es tanto tener acceso a materiales para ilustrar lo que deben aprender los alumnos como el problema de la voluntad de hacer un esfuerzo prolongado para aprender.
En muchos países occidentales, por las encuestas de Pisa sabemos que los niños de familias sin recursos económicos apenas tienen oportunidad de llegar a la universidad. ¿Qué está pasando? La educación ha dejado de ser un ascensor social…
Tiene que ver con varias cosas pero se pueden señalar unos factores. El primero sería que, en el Estado del bienestar, los alumnos no sienten la urgencia de antes de estudiar para sobrevivir social y económicamente, y tampoco los padres ven así la situación. Segundo, con el Estado del bienestar se han difundido teorías permisivas en la educación que dicen que los profesores deben aceptar que no haya tanta disciplina en clase. Se dice que el aprendizaje debe ser divertido y, si no es así, los alumnos están en su derecho de rechazarlo. Esas teorías son negativas para todos, pero sobre todo para los que aprenden menos en su casa. Finalmente, esos factores han llevado a que no sea tan gratificante ser profesor, con lo cual los estudiantes más inteligentes e idóneos para ser profesores se dirigen hacia otras profesiones. Los nuevos docentes quizá no tengan la misma capacidad de ganarse a los alumnos con menos interés para los estudios.
En su libro de La buena y la mala educación, describe la educación en barriadas francesas como aterradora, con adolescentes que apenas se sitúan en el mundo. ¿Cómo se ha llegado a eso?
Mi explicación es que grupos de intelectuales han machacado a políticos y profesores diciendo que Occidente sería opresora y que su cultura sería “excluyente”. Esto ha creado una duda de si es legítimo enseñar lo que se enseña desde siempre y en particular si es legítimo exigir que personas de otro origen étnico aprendan lo que típicamente contiene el currículum en una escuela occidental. El resultado es que los profesores no exigen un esfuerzo, los alumnos no aprenden y, a pesar de esto, obtienen el aprobado, y los políticos no intervienen porque no se sienten seguros de su mandato para intervenir. Se invierte un dineral en las escuelas pero no se obtienen resultados y se convierten en guarderías para adolescentes. Tras la edad escolar, estos jóvenes están desamparados ante la vida en una sociedad moderna.

Estudiantes aislados

Cuando dice que en esas barriadas de París están desamparados y perdidos en el mundo, ¿podría explicar en qué sentido? Y no pasa tanto con las chicas musulmanas. ¿Por qué cree?
Si los alumnos del origen que sea no adquieren en la educación primaria un vocabulario amplio, unos conocimientos del mundo y una conducta socialmente aceptable, nunca llegarán a «entrar en el mundo del libro». No se acostumbran a ver el mundo desde diferentes perspectivas, como la de un adulto o la de un anciano, de alguien de otra cultura, de otra región geográfica o de otra etapa histórica. Así corren el riesgo de adquirir menos flexibilidad mental… Sin conocimientos previos sobre el mundo y sin un vocabulario que vaya más allá de las 500 palabras e incluya las abstractas, los chicos no entienden ni el telediario. No sólo es que se sientan aislados del resto de la sociedad, es que lo están. A su vez, eso lleva a que todas las noticias les lleguen de sus compañeros en el barrio y eso da por resultado una tendencia a juzgar todo desde la perspectiva del círculo inmediato de amigos y conocidos. Así pueden crecer Estados dentro del Estado, sociedades paralelas. Se trata de un círculo vicioso. El desarrollo descrito es más frecuente entre los chicos que entre las chicas porque las familias tradicionalistas suelen acostumbrar a las chicas al trabajo y al autosacrificio. Además, para ellas, el estudio suele verse como una manera de escapar del control de la familia y, por eso, se esfuerzan más. Finalmente, en bastantes ambientes machistas, suele estar más aceptado que estudie una chica porque suelen considerar que estudiar es algo femenino.
Ahora en España mucha gente fía la solución de los problemas de la educación a que se alcance un pacto de partidos políticos pero, en su libro, describe a comunidades de chinos que lo hacen muy bien en China y también en California. ¿Hasta qué punto el desempeño académico depende de los valores familiares más que del sistema educativo?
La cultura de la casa es muy importante y más importante que el nivel socioeconómico. El ejemplo de los chinos en Occidente no cuaja con la visión de algunos partidos políticos de que todo depende del nivel económico y no del respeto por la educación y de la voluntad de los alumnos y de sus padres.
Si alabamos la educación de los niños chinos en sus familias, los hay que enseguida traen a colación la felicidad y vienen a decir que esos niños no lo son. ¿Hay pruebas de que así sea? ¿Qué deberían aprender en algunas casas occidentales de esa cultura de los padres chinos?
No hay ningún indicio de infelicidad generalizada entre los alumnos de alto rendimiento escolar. Si antes en las escuelas occidentales existía una cultura del esfuerzo sin que nadie dijera que los alumnos exitosos eran infelices, ¿por qué ahora lo dicen?
La empatía es una palabra que se ha puesto de moda en la educación pero a veces da la sensación de que, cuando se conocen las circunstancias específicas de cada alumno, se puede caer en la tentación de sentir pena y exigirle menos de lo que puede hacer. ¿Es así?
Hay unas corrientes educativas que enfatizan la empatía y proponen una educación «del cuidado», terapéutica. Es una corriente fuerte en la educación preescolar y en la educación primaria. Esta empatía puede ser negativa si no se combina con un enfoque en el aprendizaje porque, aunque protege al joven al comienzo, podría dejarle sin conocimientos para la vida adulta.
Suecia es modelo en la introducción del cheque escolar, con el que los padres eligen el colegio que quieren para sus hijos, ya sea privado o público. Y los resultados se ven con cierto escepticismo. ¿Cómo cree usted que ha funcionado?
El cheque escolar fue introducido en una situación muy especial, y por eso lo que ha pasado en Suecia no se puede tomar como un ejemplo general de cómo funciona este sistema. El cheque escolar significa, en el caso sueco, que toda la educación se paga con el dinero de los contribuyentes pero la gestión de una escuela puede ser privada. Sin embargo, los currículos, la ley escolar y las reglas administrativas son iguales para todas las escuelas. Cuando se introdujo al comienzo de los años 90 había un gran descontento con la educación pública, y lo que sucedió fue que se crearon cadenas de escuelas gestionadas por empresas más que por profesores idealistas. Estas escuelas atraen cada vez a más alumnos porque, desde entonces, la situación general de las escuelas públicas ha seguido empeorando debido a varios factores. La situación no se ha arreglado y una de las causas es que la energía del sistema escolar se dirige hacia la integración de los nuevos grupos de refugiados asiáticos y africanos.

La politización

Según explica usted, la educación, al menos en algunos sitios, se ha mezclado con la ideología, sobre todo de izquierdas, como cuando se pone en cuestión el papel de Occidente en el mundo. ¿Cree que también ha desempeñado un papel el nacionalismo como ideología en Cataluña, región que usted conoce bien?
Sí, obviamente. La educación ha sido el instrumento principal para el nacionalismo.
En ambientes tecnológicos ahora no se ve machista poner a las niñas en clases diferenciadas, sólo para ellas, para aprender a programar, por ejemplo. ¿Cree que en España el debate de la educación diferenciada está contaminado por prejuicios de la dictadura y de la Iglesia?
Creo que el tema se ha politizado en España y que se ve conectado con la Iglesia católica. No se toma en consideración lo propiamente educativo.
Si el Estado de bienestar ha conseguido un nivel mínimo en el que no se incita a los más perjudicados a luchar por la excelencia académica, ¿eso cómo se arregla? ¿Cómo se puede motivar a los de más abajo a ser excelentes y, así, en cierta manera, acortar la brecha de la desigualdad?
Haría falta más tiempo para contestar a la pregunta pero, en resumen, sería preciso hacer lo contrario de lo que se hace ahora. No tener promoción automática, ofrecer itinerarios interesantes para los alumnos que se esfuercen, y atraer a excelentes profesores en todos los niveles, y sería muy importante especialmente en la educación primaria.
Ahora parece que andamos todos un poco obsesionados con Finlandia como modelo educativo, pero, si tuviéramos que imitar lo mejor de un país, ¿con qué modelo se quedaba usted?
Mejor que mirar hacia cierto país es asegurarse de que funcionen cuatro factores: los alumnos deben aceptar que estudiar significa esforzarse, los profesores deben estar cuidadosamente seleccionados y tener una formación sólida, los padres deben apoyar la educación escolar de sus hijos y tener confianza en los profesores y el Estado debe establecer currículos y tipos de exámenes adecuados para asegurar la calidad del sistema educativo.

Pacto regional por la educación

Según se nos informa en educarm.es, la Consejería ha iniciado los trabajos “para alcanzar un pacto regional por la educación”.

Ningún pacto que se salte a la torera la opinión autorizada de los expertos en enseñanza, que son maestros y profesores, en primera instancia, servirá para nada. En realidad, el pacto ya se habría conseguido hace mucho tiempo si le preguntara a los profesionales. O, si no, seguro que un gran consenso.No podemos remediar una actitud tremendamente escéptica ante propuestas de este tipo, tan de relumbrón.

Tampoco podemos negar que ni el mejor pacto posible de educación en Murcia podrá ir muy lejos mientras no cambien otros elementos a un nivel superior, nacional.

La noticia:

“La consejera de Educación congregó ayer a técnicos educativos y personal directivo de la Consejería para establecer las principales líneas de actuación

El objetivo es ampliar la estrategia regional ‘+Calidad Educativa, + Éxito Escolar’ para asentar las bases de un pacto regional por la Educación

La consejera de Educación y Universidades, María Isabel Sánchez-Mora, se reunió ayer con el equipo directivo y los técnicos docentes de su Departamento para “analizar y establecer las principales líneas de trabajo que darán como resultado un gran pacto por la Educación en la Región de Murcia”, indicó.

Se trata de ampliar la estrategia regional ‘+Calidad Educativa, + Éxito Escolar’ para asentar las bases del gran Pacto regional por la Educación. En este sentido, la consejera destacó que “esta es una primera jornada que servirá como punto de inicio a un gran trabajo que desarrollaremos con el objetivo de ampliar la estrategia regional y establecer las bases de un gran pacto en el ámbito de la educación”.

La consejera indicó que “este es el primero de muchos encuentros en los que reuniremos a toda la comunidad educativa para escuchar sus opiniones y propuestas”. La Consejería marcará un calendario para la celebración de diferentes jornadas con directores, profesores, padres, alumnos, enseñanza concertada, asociaciones profesionales, asociaciones sectoriales, sindicatos, grupos políticos y personas y colectivos relacionados con el ámbito educativo de la Región.

Según Sánchez-Mora, “con todo esto, se diseñará su plan de acción, revisando las medidas y acciones que ya hay en marcha y ampliando las actuaciones con nuevas estrategias y objetivos e impulsar así una profunda reflexión sobre la realidad de la educación en la Región”.”

Carta de d. Fernando Mateo, Director de Calidad Educativa, a todos los profesores de secundaria de la Región de Murcia

 

Publicamos íntegramente una carta que don Fernando Mateo Asensio, Director General de Calidad Educativa, ha hecho llegar a todos los profesores de enseñanza secundaria de la Región de Murcia, en relación a la cuestión de la excesiva carga burocrática, la evaluación LOMCE y los dichosos estándares. En otro post hacemos algunos comentarios a la misiva.

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Descarga la carta en pdf aquí.

De la cuna a la tumba, por Manuel Ballester

Fuente: laopinion.es

MANOLO BALLESTER La Psoe, como la llaman en Andalucía, anuncia estos días que impulsará la escolarizaciónManolo Ballester obligatoria, gratuita, gozosa, festiva y emoticónica hasta los 18 años. Ya lo avisó Gabilondo, el último ministro de educación socialista. De modo que no es una ocurrencia de campaña. Es más, la Psoe es reincidente.

Resulta que no es la primera vez que les da por prescribir un par de cursos más. Fue la socialista Logse (1990) la que extendió la obligatoriedad de los 14 a los 16 años.

A diferencia de algunas ocurrencias de campaña, esta propuesta cuenta con un antecedente y, por eso, no nos costará mucho ver qué lodos nos han traído aquellos polvos. A lo mejor echarle un vistazo a la historia nos impide repetirla o, si ha ido bien, aconseja acelerarla.
¿Qué efectos tuvo? Señalaré tres íntimamente relacionados: la formación de los alumnos y el paro (y no me he equivocado al contar que, cuando se trata de socialismo, el paro aparece varias veces).

En primer término, el paro se redujo drásticamente. Desaparecieron de un plumazo todos (todos, que ya es decir) todos los parados entre los 14 y los 16 años no porque encontraran trabajo sino por el procedimiento mediante el cual Zapatero quería convertir a los parados en «buscadores activos de empleo» y santas pascuas. Pues eso, ya no eran parados sino alumnos de enseñanzas obligatorias. Pero se redujo el paro, que es lo que cuenta en vísperas de elecciones.

En segundo lugar, se partió por la mitad el Bachillerato. Pasamos de 4 a 2 años, del Bup y el Cou, que era un bachillerato decente que preparaba aceptablemente para la enseñanza universitaria de altura en los institutos al raquítico Bachillerato de 2 añitos actual. De modo coherente con ese cambio, los INB, los Institutos Nacionales de Bachillerato (sí, eran nacionales, incluso en Cataluña, pero eso es otra historia y ha de ser contada en otra ocasión) pasamos a los IES, Institutos de Enseñanza Secundaria ¿En qué ha acabado esto? En un bachillerato liliputiense en el mismo centro (donde se imparten enseñanzas obligatorias y no obligatorias), con los mismos docentes. Y, por tanto, se mantienen los mismos hábitos de funcionamiento (antes diríamos «mismos hábitos de trabajo intelectual», pero lo dejamos). Nadie discutirá, en resumen, que la preparación académica ha caído en picado.

Y, en tercer lugar, aquella disminución momentánea del paro y esta disminución permanente de formación, ¿qué nos ha aportado? ¿Qué caracteriza a la llamada generación Logse? En la versión socialista tenemos «la generación mejor preparada de la historia» si bien es cierto que esa generación ni-ni (que por nombres no va a quedar) también es conocida por ser la generación mejor ‘titulada’ de la historia. Y es que el mercado, la empresa (que son los nombres que adopta la realidad cuando hablamos de paro y empleo), saben que no es lo mismo tener título que estar preparado. Ahí recuperamos el paro que nos ahorraron los socialistas cuando diseñaron la estafa de la Logse.

Bueno, pues ahí andamos. Y eso es lo que quieren volver a vendernos: la guardería hasta los 18 años.

Es manifiesto, una vez más, que la ideología socialista trata de someter al individuo al Estado-guardería convirtiéndolo en un perpetuo menor de edad. Y no quisiera dejar de señalar que ese tipo de individuo se convierte fácilmente en mano de obra magníficamente titulada pero escasamente cualificada, barata, por tanto. Y es así como la política de izquierdas hace el juego a la ideología de derechas. Y así sigue rodando la pelota.

¿Y qué tal han acogido la ocurrencia el resto de concurrentes a las urnas?

Los que claman por un pacto, por una acuerdo en materia de educación, podían pensar aquello que dice la sabiduría popular: reunión de zorras, perdición de gallinas.

Vean si no a Xavier Pericay, portavoz de Educación de Ciudadanos, diciendo que «al final todo es un problema de dinero. Si es asumible, no tenemos inconveniente en que se haga». Si esto lo dijese alguien del PP lo acusamos de neocon, de sucio capitalista, nos aliamos con los hombres de Iglesia (los de Francisco) y los de Iglesias (Pablo) y tan contentos. Pero no, lo dice el partido que es la caña de España. Porque simpáticos lo son un rato, aunque los de UPyD no le pillan la gracia (y ya es raro, con la cantidad de ex de UPyD que hay en C’s, debieran conocerse los chistes). Quizá porque estos muchachitos de C’s se gastan el mismo buen rollete y la misma responsabilidad que el tío soltero que se queda un ratito con los niños y los atiborra a chuches: ese sí que es majo y sabe lo que nos gusta. Eso sí, llevarlos al dentista, comprobar que han hecho los deberes y, al final, pagar las facturas será cosa de quien tenga la responsabilidad.

Pues no, señor Pericay, no todo es problema de dinero. Ni siquiera de mercado. Que hay vida fuera del mercado. Y no, señor Sánchez, no es cuestión de alargar la guardería hasta los 18 años. Lo que cualquiera entiende es que titulación y capacitación profesional no es lo mismo. Controlar dónde estarán y qué harán los ciudadanos durante dos años más puede conseguir igual titulación para todos. Pero, precisamente porque esta titulación será igual, carecerá de valor para el 98% de la población que la posea ¿no es esto precisamente lo que pasa ahora con el título de ESO?

¡Es la educación, estúpidos!

NOTAS DESDE AQUILEA

Fuente: elmundo.es
David Jiménez Torres
Viéndose inferior a las potencias occidentales, sin recursos naturales y estancado en su desarrollo, Japón tomó en 1872 la decisión que cambiaría su destino y con el tiempo convertiría su sociedad en la más avanzada del mundo. El Código Fundamental de Educación, aprobado ese año, fue el principio de una transformación basada en la idea de que la ciudadanía era el principal recurso de la nación y que su futuro dependería de su capacidad para prepararla mejor. El modelo ha sido seguido por otros países asiáticos, modernizados en tiempo récord gracias a apuestas similares. Singapur, que en los años 60 compartía índices de desarrollo con Kenia, tiene hoy la tercera mayor renta per cápita del mundo. Taiwán, Corea del Sur y China se han sumado al club de naciones punteras que invirtieron en educación y han visto cómo sus sociedades eran transformadas en apenas una generación.

Por supuesto, también se puede hacer lo contrario: dar la espalda a la educación, limitar las posibilidades de quienes deberán sacar tu país adelante y emprender un viaje seguro hacia la decadencia. Es la opción elegida por España.

Los escolares españoles comenzarán en pocos días un nuevo curso con una ley educativa recién aprobada -la séptima en tres décadas- que los gobiernos autonómicos han decidido aplicar a su antojo y que de todas formas tiene fecha de caducidad, porque todo el mundo sabe que la oposición la derogará el día que llegue al poder.

“Dar la espalda a la educación, limitar las posibilidades de quienes deberán sacar tu país adelante y emprender un viaje seguro hacia la decadencia. Es la opción elegida por España”

Arranca así otro año con los profesores de colegios, institutos y universidades desmoralizados. Escuelas donde la autoridad ha sido invertida en favor de los alumnos. Modelos de enseñanza anticuados. Y una cultura educativa que arrincona la excelencia y promueve la mediocridad, que inevitablemente se extiende después a la empresa o la política. Un estudiante japonés de secundaria tiene hoy los mismos conocimientos que un graduado de universidad español, según la OCDE. No tenemos una universidad entre las 100 mejores del mundo. En matemáticas, ciencias o comprensión lectora, nuestros alumnos están lejos de los países con los que deberán competir en un mundo globalizado. España es líder en la Unión Europea en fracaso escolar, con una tasa del 21,9% que dobla la media comunitaria.

Todos los defectos de ese bipartidismo que tantos dan prematuramente por muerto, su falta de sentido de Estado y la nula visión ante cualquier asunto que no proporcione beneficios electorales, han quedado plasmados en tres décadas de negligencia educativa, agravada por los daños adicionales ocasionados por las comunidades autónomas. Los socialistas tienen mucho más ante lo que responder porque, como recordaba Vicente Lozano en una reciente columna en este diario, los estudiantes españoles han vivido bajo sus leyes educativas 28 de los últimos 30 años. Pero los populares han tenido la oportunidad de corregir la situación y han optado por lo contrario.

En un momento de crisis que nunca fue sólo económica, cuando más falta hacía tomar el camino japonés y poner en marcha nuestro Código Fundamental de Educación, ese gran plan sin intereses partidistas ni sectarismos, nuestros líderes han vuelto a fallar a las nuevas generaciones.

“El mensaje final de Wert a los estudiantes: para qué hacer méritos, si al final tu futuro va a depender del favorcillo del padrino de turno”

El Gobierno recortó las partidas de educación al poco de llegar al poder, impuso a las escuelas una mayor concentración de alumnos por clase -ahora dice que permitirá este año volver a los ratios de 2012-, forzó el despido de miles de profesores y dejó a niños sin libros de texto, porque sus familias no podían pagarlos. Las becas se redujeron. Y, finalmente, se optó por aprobar sin consenso una ley que ya está siendo desmontada y que siempre tuvo entre sus objetivos contentar a la parroquia propia.

El ministro que con tanta determinación ha fracasado en poner las bases de un nuevo modelo educativo, José Ignacio Wert, ha sido premiado con un destino dorado en París, junto a su pareja. Es su mensaje final a los estudiantes: para qué hacer méritos, si al final tu futuro va a depender del favorcillo del padrino de turno. ¿Puede haber prueba más contundente de la necesidad de un plan de rescate de la educación que la incompetencia de dirigentes que no pueden siquiera llegar a un consenso sobre las normas de convivencia, ciudadanía y moral que deben enseñarse en las escuelas?

Kido Takayoshi, el ministro de educación del emperador japonés Mutsuhito y uno de los impulsores de la reforma educativa japonesa del siglo XIX, explicó la necesidad de su plan asegurando que sus ciudadanos no eran inferiores a los americanos o los europeos, salvo en que no disponían de la misma determinación para educar a su población. Tampoco un estudiante español es más torpe que un japonés: simplemente tiene la inmensa desventaja de que su educación académica está en manos de políticos incapaces de entender que es en las escuelas donde empieza a transformarse un país. Parafraseando a Bill Clinton y su lema sobre la economía, «¡es la educación, estúpidos!».

@DavidJimenezTW