Deberes escolares y vacaciones

Por Manuel Ballester

Fuente: laopiniondemurcia.com

MANUEL BALLESTER Todos los padres quieren para sus hijos lo mejor, que les vaya bien en la vida, que sean felices. Digo esto porque cuando se analiza la cuestión de las tareas escolares hay quienes usan el argumento de que ´ellos´ quieren que sus hijos sean felices y, por tanto, están contra los deberes. La lógica del asunto convierte a los partidarios de los deberes en ogros a los que la felicidad de sus retoños les importa un bledo. Y es de este modo, que los lógicos denominan ´falacia´, como un debate ´deberes sí/no´ se convierte en un debate moral ´felicidad sí/no´ y donde las personas decentes sólo tienen una opción.

A menos que a la decencia unan la inteligencia de detectar el sofisma. Porque la misma lógica simplista llevaría a los partidarios de la felicidad que inscriben a sus hijos en un conservatorio a decir que no importa que aprendan acordes y ritmos, que ´ellos´ lo que quieren es que sus hijos sean de lo más happy y no como esos padres desalmados que pretenden que sus hijos toquen un instrumento con competencia.
En el extremo opuesto están las denominadas ´madres-tigre´, ya saben, las madres chinas partidarias de una disciplina espartana en lo académico. Para muestra, un botón: Amy Chua, publica Madre tigre, hijos leones, traducción suavona de Battle Hymn of the Tiger Mother. Amy Chua compara el modelo educativo occidental, dont worry, be happy, con el modelo chino, esfuerzo hasta el cansancio, aprender a trabajar cansado y no parar hasta triunfar.

Lo espartano, lo chino, tienen su exotismo pero los atenienses y occidentales en general lo ven como una pasada, un exceso. Eso sí, dice Gregorio Luri que quizá los delicados alumnos occidentales acaben trabajando para los hijos leones de mamás-tigre y, ya de adultos, practicarán unos horarios como los que hoy se gastan los leoncitos y no sería de extrañar que la banda sonora de su vida laboral sea el Battle Hymn. Y todo podría ser.

Pero mientras tanto la banda sonora de nuestros cachorros no tiene nada de ardor guerrero, recuerda más bien el Hakuna matata. Es más light, que llega el veranito y las vacaciones. Los chiquillos dejan a un lado la tensión de los exámenes, las obligaciones académicas y pueden centrar todo su tiempo en cultivarse como seres humanos libres, desplegar su creatividad lejos del encorsetamiento escolar, profundizar en la vertiente lúdica de la existencia y mil aspectos más que sería superfluo enumerar.

En ese horizonte paradisíaco surge una nubecilla, una dificultad: los ´deberes de verano´ y su inseparable cortejo de cuadernos, cuadenillos y demás parafernalia.

Los deberes de todo tiempo (veraniegos incluidos), si están bien planteados, discurren por tres ejes: hacer posible que los alumnos rezagados sigan el ritmo de sus compañeros, consolidar conocimientos adquiridos (que se entiende muy bien la tabla de multiplicar, pero hay que hacer muchas multiplicaciones para automatizarla) y, por último, plantear nuevos retos para alumnos cuyas posibilidades o intereses van más allá.

No siempre están bien pensados. No sería la primera vez que hay que echar mano de toda la familia y varios vecinos para hacer unos deberes con los que se consigue aprender casi lo mismo que en cinco minutos de explicación bien aprovechada: es más participativo el asunto, eso sí.
En verano hay más tiempo libre y, es verdad, algunos padres agradecen una coartada para arrancar al chiquillo varias horas diarias de delante de la tele, la wii o cualquier aparatejo de distracción y atontolinamiento pero igual que no está bien cargar a los padres con responsabilidades académicas, no me parece bien que los padres usen los instrumentos académicos para tapar agujeros domésticos.

Hay, como se ve, muchos matices que tener en cuenta, diversos aspectos que avalan una u otra de las posiciones en litigio que, a mi modo de ver, cometen el mismo error. Son los partidarios de que la ley prescriba tareas para el verano y los partidarios de que la ley prohíba tamaña aberración. La ley (obligando o prohibiendo) se mueve siempre en el plano general. Yo soy partidario de movernos a ras de lo particular siempre que sea posible. Y lo particular en este caso es que cada maestrillo tiene su librillo y que cada alumno es un mundo. Por eso, el profesor debe olvidarse de lo que viene en los libros, los cuadernillos y demás instrumentos de tortura y pensar en sus alumnos concretos para ver quién de ellos necesita qué.

Habrá alumnos que vayan con base insuficiente para afrontar con una mínima decencia el curso siguiente: en ese caso, lo razonable es hablar con los padres, plantearles la situación de su hijo (no de los chavales de esa franja de edad en el Occidente postmoderno y deconstruido, sino de este chico) y mostrarles que para que su hijo vaya bien, le sería útil trabajar tales y cuales aspectos concretos.

Hay también alumnos que se lo han currado y que lo que necesitan es un diploma, una palmadita en la espalda, un helado (qué menos, con la que está cayendo) y a desfogarse, a descansar haciendo deporte, saliendo al monte, la playa o lo que sea. También hay pitagorines, con una cabecita siempre necesitada de más material. Y luego hay cuestiones que a (casi) todos nos viene bien: leer, profundizar en aspectos de interés? porque son interesantes. Y cada profesor, desde su materia, puede hacer sugerencias, orientaciones generales o adaptadas a cierto tipo de alumnos, que no serán tareas, no serán deberes.

Pueden pensar que mi tesis es totalmente utópica (y no estar por la utopía, que de todo hay), que no hay maestro ni profesor que sea capaz de eso. Pueden pensar así, claro. Pero les aseguro que me he encontrado con muchos profesores como los que digo, profesores míos cuando fui alumno, compañeros míos desde que empecé a ser profesor. Es verdad que entonces no sabíamos pedagogía ni había tanta burocracia.
Claro que si nos quitan de encima todo el fárrago burocrático, todas las tonterías metodológicas que sólo sirven para hacernos perder tiempo y no tienen ningún efecto sobre la docencia, con el tiempo y las energías que ahorraríamos nos daría para hacer un plan personalizado no ya para cada alumno sino hasta para los padres, tíos, primos y vecinos. Es ponerse.

Porque, lo dice Pennac, ¡qué bien iba la enseñanza cuando no sabíamos pedagogía!

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Cerca de 20.000 profesores renuevan sus representantes en la Junta de Personal Docente

Fuente: laverdad.es
Anpe y los sindicatos progresistas, que se hicieron con la presidencia en los últimos comicios, medirán sus fuerzas el 4 de diciembre

Fuensanta Carreres | MURCIA

20 octubre 201413:22

Cerca de 20.000 profesores -el censo definitivo no se ha publicado aún- serán llamados a las urnas para la renovación de la Junta de Personal Docente no Universitario, el equivalente a un comité de empresa para el cuerpo de maestros, el próximo 4 de diciembre. El proceso electoral ha dado ya el pistoletazo de salida, e incluso la precampaña electoral da ya sus primeros pasos en colegios e institutos, que llevan semanas recibiendo visitas de los representantes sindicales.

Los comicios se presentan a priori reñidos. En los últimos (celebrados parcialmente hace dos años porque el Juzgado de lo Social número 6 de Murcia ordenó la repetición de los de 2010 por irregularidades en el voto por correo) la Junta de Personal Docente no Universitario cambió de signo, y por primera vez en años los llamados sindicatos progresistas -UGT, Comisiones Obreras y Sterm- consiguieron arrebatarle a Anpe, de talante más conservador, la presidencia. Para lograrlo, las tres centrales cerraron un pacto que les dio la mayoría sobre Anpe, la formación que había logrado más delegados. En virtud de ese acuerdo, en 2013 la presidencia de la Junta de Personal Docente la ostentó Pedro Manuel Vicente, de Comisiones Obreras, quien en 2014 fue relevado por Juan Ángel Sánchez, del Sterm.

La victoria de los sindicatos progresistas sobre Anpe se enmarcó en 2012 en un contexto de indignación y desencanto por los recortes en educación ejecutados ese año y los anteriores. Los sindicatos que componían el Comité de Resistencia, que nació para denunciar los recortes en educación, lograron capitalizar ese descontento y sumar entre los tres una mayoría más que holgada para presidir la junta. Los votantes además dieron menos apoyos a Anpe, que no se significó de forma tan clara contra los recortes impuestos por el Ministerio de Educación y ejecutados por la Consejería de Educación, entre ellos, el aumento de la carga horaria a los docentes, el incremento de las ratios y la supresión de pagas extraordinarias.

El escenario en el que se desarrollarán los próximos comicios ha relajado varios puntos el descontento social en las calles. A cambio, la aplicación de la Ley de Calidad (Lomce) se ha añadido a un contexto más relajado.

Un pacto más complicado

Tampoco está claro si los tres sindicatos del Comité de Resistencia que han dominado la junta en los últimos años volverían a sumar sus apoyos. El pacto se antoja en esta ocasión más complicado, ya que mientras Comisiones Obreras y Sterm se han mantenido en la misma línea, UGT se ha desmarcado en cuestiones,como el acuerdo de interinos, lo que ha llevado ya a dirigentes de Comisiones Obreras a expresar su negativa a aliarse con UGT, en el caso de que el resultado de los comicios obligara a pactar para lograr mayoría.

Los tres sindicatos del Comité de Resistencia sumaron en las elecciones celebradas en 2012 34 delegados, lo que les dio una mayoría sobrada en la junta, integrada por 61 delegados. El sindicato Anpe revalidó en esos comicios, con 16 representantes en la junta, su representación mayoritaria con respecto a las elecciones de 2006; sin embargo, perdió delegados con respecto a los comicios de 2010, que fueron anulados por sentencia judicial.

El próximo 4 de diciembre se elegirán 63 representantes, ya que en esta ocasión están convocados todos los docentes, cerca de 20.000 a falta de que el censo quede cerrado de forma definitiva. Los profesores se desplazarán para votar, entre las diez de la mañana y las siete de la tarde, a una de las noventa mesas que se instalarán para la ocasión.

El sindicato Anpe reclamó que se instalara una mesa en cada centro educativo, para no trastocar la rutina diaria en los colegios, donde los estudiantes salen ese día dos horas antes de clase para que sus docentes puedan votar. Anpe considera que si los profesores pudieran votar en su lugar de trabajo, «los trastornos serían menores para los docentes y las familias». Sin embargo, y según el sindicato, Educación se ha mostrado contraria a esa fórmula y prefiere que los profesores se desplacen a los colegios habilitados con mesas para emitir su voto.